Las reglas del juego han cambiado.
Hoy en día, nadie necesita a nadie: las mujeres no necesitamos que nos mantengan y los hombres tampoco necesitan a nadie que les planche las camisas, es más, es muy difícil encontrar una treintañera casadera que desee dedicar su tiempo a planchar camisas o hacer guisos estupendos para su amado. Todas trabajamos, hemos estudiado y vivimos plácidamente los lujos de la vida independiente que nos ha concedido el gran esfuerzo que hicieron las feministas por nosotras (va desde aquí mi más sincero agradecimiento a esas valientes). Por otro lado, cada vez más los treintañeros casaderos viven solos o en pisos compartidos, donde, a pesar del flujo continuo de cerveza y partidos de fútbol, también encontramos hombres independientes que se planchan sus camisas o se compran ropa que no necesite planchado además de utilizar muy bien los libros de cocina para solteros que les regaló su tía por santa claus o reyes.
¿qué es lo que buscamos o deseamos los treintañeros y treintañeras de hoy para poder mantenernos en una relación formal?, mi opinión es que nos mantenemos sumidos en un desconcierto total, pues ninguno tenemos bien claro cuál es nuestra posición en una relación. Los hombres se encuentran desorientados pues sus madres les educaron en unos valores que hoy por hoy prácticamente han desaparecido y las mujeres nos encontramos con que nos han educado para cuidar a nuestros maridos e hijos pero también para ser unas profesionales estupendas, amas de casa, trabajadoras, deportistas, juerguistas, amantes y toda una lista de virtudes muy difícil de cumplimentar. Así que ¡pum!, aquí está el tortazo, nosotras no queremos un tipo que nos mantenga ni ellos una tipa dependiente, pero, sin embargo, en el fondo de nuestros cerebritos continúa el eco de la educación recibida y nos sentimos sin brújula.
En pocas palabras, no es extraño que la media de edad de acceso al matrimonio siga subiendo y que los divorcios, separaciones y rupturas también lo hagan. Nos pedimos y nos piden demasiado y, la verdad, no me extraña que terminemos eligiendo la soltería, pues, ya que nos complicamos tanto, mejor solos que mal acompañados. El remedio simple SOLTERÍA AGUDA. Todavía nos falta mucho por adaptarnos al nuevo contexto de pareja, donde los roles han cambiado tanto para el hombre como para la mujer, las reglas del juego han cambiado.
Síndrome de la soltería en la mujer:
1. Cien por ciento independiente
Libertad, esa es tu palabra favorita. Abres los ojos y eliges qué comer y a dónde ir, eso no tiene precio. No entiendes como una mujer termina sometida a los horarios de su pareja, y afirmas que la clave está en la independencia económica.
2. No hay hombres
¿Qué pasa con ellos? ¿Es que ninguno vale la pena? Auque la mayoría afirme que 'todos son iguales, tú sigues esperando que llegue tu príncipe azul. Un hombre tal y como lo soñaste ¿será mucho pedir?
3.Pánico a la maternidad
Si, los bebés te parecen divinos, te enternecen los juguetes y su pequeña ropita, y hasta quizás sepas qué nombre vas a poner a tus hijos, pero si te preguntan ¿para cuándo?, todavía puedes esperar.
4. Llegaron los 30
Es inevitable, por mucho que lo critiques terminas cayendo en ello. Es hora de hacer una pausa y pensar ¿Qué has hecho de tu vida? No tienes una relación estable porque ningún hombre vale la pena. No tienes hijos, porque no has encontrado el hombre ideal, y aún esperas descubrir esa grandiosa idea que te hará millonaria es un abrir y cerrar de ojos por mucho que tu madre se desviva por encontrarte un novio, para ti la vida es perfecta.
5. Víctima de la moda
Te lo mereces todo, y que nadie te diga lo contrario. Después de tantas horas de trabajo porqué no. ¿Qué tiene de malo ir de compras? si no existe nada mejor que un nuevo par de zapatos (Manolos), un vestido (Prada) o unas gafas de sol (Gucci).
6. Amo a mi mascota
Si es cuestión de soledad, bienvenida sea tu mascota, gato o perro, cualquiera está bien a la hora de irte a dormir sola en tu cama. El compañero perfecto para los días de lluvia o de sol. No pide mucho, y siempre espera por ti.
7. Esclava de la limpieza
No soportas el desorden. Eres amante de la limpieza y dedicas horas de tu tiempo libre a mantener tu hogar en perfecto estado, limpio y seco. Te va muy bien el estilo minimalista y las velas con esencias. Adoras las tiendas de diseño.
Si has contestado afirmativamente cualesquiera de estas preguntas... Sufres el síndrome..


